El Papel de los Reguladores en la Implementación de Políticas Energéticas y su Impacto.

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octubre 5, 2020

Parece que los reguladores de energía de México han cedido a los deseos de la Administración y están dispuestos a tomar las medidas necesarias para favorecer a CFE y a PEMEX. Si se confirma esta colusión para beneficiar a las dos empresas estatales, entonces representará noticias decepcionantes para México y sus inversionistas, especialmente en medio de la crisis financiera y social que incitó la pandemia de salud.

Se supone que los reguladores de energía son órganos independientes cuyos principales objetivos son fomentar el desarrollo eficiente de la industria energética, promover la competencia en el sector y proteger los intereses de los usuarios finales. Desafortunadamente, favorecer a CFE y a PEMEX no sólo impedirá que los reguladores de energía cumplan con estos objetivos, sino que también pondrá en riesgo miles de millones de dólares de inversión y amenazará al medio ambiente, ya que los proyectos de generación renovable probablemente se detendrán en favor del diésel, los combustibles y la generación por carbón. Esto significa mayores costos para los consumidores y un impacto negativo para el medio ambiente.

La independencia de los reguladores de energía es primordial para proporcionar certidumbre a todos los participantes actuales y futuros del mercado, así como a los inversionistas dentro y fuera de México. Si hay una falta de independencia de los reguladores, entonces los participantes del mercado y las organizaciones nacionales e internacionales se reservarán significativamente de invertir en México. El Departamento de Estado de los Estados Unidos planteó recientemente la independencia de los reguladores como uno de los principales riesgos de inversión en México.

Seamos claros y directos. México corre seriamente el riesgo de perder las inversiones necesarias sin organismos reguladores fuertes e independientes. Sin inversión no hay impulso económico y sin impulso económico no hay recuperación económica posible en un escenario post COVID-19.

México necesita atraer inversiones sostenidas para fomentar la recuperación económica. Los países de todo el mundo han identificado las inversiones en el sector energético como un elemento vital para promover la recuperación económica. Estas inversiones no sólo se centran en proyectos de generación renovable, sino que también se centran en facilitar la transición energética a un modelo de suministro eléctrico descentralizado con menor dependencia de los combustibles fósiles. Lamentablemente, no parece ser el enfoque en México actualmente.

Apostar en el rescate de PEMEX con la esperanza de que la compañía petrolera severamente endeudada sea la locomotora de la economía de México parece poco estratégico. Se espera que la demanda de petróleo alcance su punto máximo y luego disminuya en los próximos años, ya que más vehículos eléctricos utilizan nuestras carreteras y además se combina con la creciente presión para reducir las emisiones de carbono del sector del transporte.

Una menor demanda combinada con un superávit de oferta sin duda resultará en una caída de los precios del petróleo que tendrá un impacto en las finanzas de PEMEX y en el presupuesto fiscal de México. Además, el uso de CFE como salida para el combustible y el diésel de PEMEX no debería proporcionar muchos beneficios a los usuarios finales, ya que todavía tendrán que pagar un alto precio por su electricidad sin ningún beneficio ambiental. El gráfico adyacente es bastante ilustrativo sobre la desventaja competitiva que las empresas mexicanas de C&I enfrentarán sólo en los precios de la electricidad en comparación con algunos de sus competidores directos como China e India. Para empeorar las cosas, China e India están invirtiendo fuertemente en la generación de energía renovable y a gas y mejoras en la red de transmisión y distribución de electricidad, mientras México se mueve en la dirección opuesta.

Finalmente, México enfrenta muchos desafíos, desafortunadamente parece ser el momento adecuado para estas posiciones, ya que todos sabemos que CFE y PEMEX no están actualmente en condiciones de soportar el peso del mercado energético de México y no estarán en condiciones de hacerlo en un futuro próximo.

Nuestra esperanza es que los reguladores retomen su independencia, y a su vez, su papel principal para garantizar mercados eficientes y competitivos con el fin de avanzar en el objetivo general de promoveer nuevas inversiones, ayudar a reducir los costos para los usuarios finales y cumplir con los compromisos de sostenibilidad de México. Después de todo, «Non progredi est regredi» (”No avanzar, es retrodecer”).

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