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Energía Eléctrica y Gas Natural: ¿Hacia dónde vamos?

La Secretaría de Energía (SENER) publicó a inicios de junio el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN) 2022-2036, documento rector de la planeación del sector que incluye los planes de expansión de la capacidad de generación del país, las proyecciones de demanda de energía eléctrica, las modernizaciones de las redes de transmisión y distribución, los planes de retiro de centrales obsoletas, entre otros temas relacionados al sector eléctrico.

Debemos destacar que la edición de este año subraya los pronósticos de crecimiento de las energías renovables en la matriz energética nacional, y son desalentadores.
Mientras los objetivos de reducción de emisiones de México plasmados en el Acuerdo de París de 2015, así como en la Ley General de Cambio Climático y en la Ley de Transición Energética, establecen que México se comprometió a generar el 35% de su demanda de energía a partir de fuentes renovables para 2024, el PRODESEN posterga el cumplimiento de esta meta hasta dentro de siete años posteriores a lo previsto originalmente, es decir, hasta 2031, sin detallar un plan concreto, claro y creíble para alcanzar este objetivo. La SENER estima que se producirá tan solo 30.5% de energía eléctrica proveniente de fuentes limpias para 2024.

Sobra decir que este retraso no obedece a razones económicas o técnicas, sino a la decisión del gobierno federal de que CFE sea la única responsable de expandir la capacidad de generación renovable (y no renovable) que requiere el país, mientras que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) sigue inmovilizada y sin otorgar los permisos de generación solicitados por los productores privados para emprender nuevos proyectos en el sector. A decir de varios juristas especializados en la materia, esta decisión no sólo podría contravenir el marco jurídico y regulatorio vigente establecido en tratados como el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), sino también a la Ley de la Industria Eléctrica y a la misma Ley de la Comisión Reguladora de Energía.

Los proyectos de generación propuestos en PRODESEN 2022 podrían no serían suficientes para que el país aborde con éxito el reto de la transición energética toda vez que se busca seguir generando energía eléctrica mediante la quema de combustóleo, lo que no es congruente con la tendencia mundial hacia la descarbonización de las matrices energéticas de los países, ni con los compromisos que México ha suscrito en términos en la materia de mitigación del cambio climático.

Si bien, desde la entrada de esta administración en 2019 estaba cancelada en los hechos, el Programa Indicativo para la Instalación y Retiro de Centrales (PIIRCE), el cual tiene como objetivo el retiro paulatino de las centrales más obsoletas y contaminantes para modernizar la capacidad de generación eléctrica instalada del país con el despliegue de centrales más eficientes y con una menor huella de carbono, fue eliminado formalmente en esta versión del PRODESEN. Esta cancelación no sólo impacta la economía del país al permitir que se sigan utilizando centrales ineficientes, como lo son las centrales térmicas que queman combustóleo, sino que su uso impactará y tendrá efectos negativos inmediatos en la calidad del aire y al medio ambiente.

Durante 2021 la CFE incrementó un 34.7% el uso de las viejas centrales de generación base combustóleo, por lo que ese año su uso representó el 13.8% dentro del portafolio de generación de CFE, un incremento de 8 puntos porcentuales desde el 5.6% que registró en 2020.

No es novedad de que la capacidad de generación en el país recae en las centrales de ciclo combinado, las cuales utilizan gas natural para generar energía eléctrica, sin embargo, el PRODESEN no contempla o señala una estrategia per se para garantizar el suministro del gas natural, insumo fundamental para la operación de estas centrales, a partir de expansiones de la red de gasoductos o en el desarrollo de proyectos de almacenamiento.

Relacionado a lo anterior, La SENER envió un oficio el pasado 13 de junio 2022 a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y al Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) en el que les da instrucciones para modificar regulaciones y contratos de transporte de gas natural, con la intención de utilizar la capacidad sobrante de CFE en sus ductos de Estados Unidos y en México que la empresa está pagando sin usarse. De llegar a implementarse esta acción, se podría poner en peligro el mercado de comercialización de gas natural ya que se estaría obligando a los grandes consumidores a que sólo se lo compren a CFE y a Pemex.

En el referido oficio del 13 de junio se señala que “derivado de la mala planificación de administraciones anteriores” la CFE se encuentra sometida a cumplir forzosamente obligaciones contractuales de transporte en los Estados Unidos, en donde cuenta con una capacidad a su disposición de 8,200 millones de pies cúbicos por día, pero sólo utiliza el 41%, mientras que en México tiene contratos de transporte por 18,000 millones de pies cúbicos por día, de los cuales sólo utiliza el 68%, lo que a CFE le representa un sobrecosto motivada por la subutilización de la capacidad que tienen contratada.

De prosperar la iniciativa podría presentarse un posible aumento en el costo de adquisición del gas natural, ya que podría desaparecer la competencia que encontramos en el mercado, los consumidores podrían ver mermada su capacidad para buscar precios competitivos, y finalmente, el documento no es extenso, por lo que todavía falta por forma por definir el volumen asignable, el precio a lo que lo estarían ofreciendo, así como el resto de los términos y condiciones en los que estarían ofreciendo el combustible. Anticipamos una nueva ola de amparos.

Sobra decir que este tipo de acciones pone en riesgo la certidumbre jurídica en el sector en un momento en que los inversionistas nacionales y extranjeros están buscando una mayor certeza en términos de política energética que favorezca la desregulación y potencialice atraer las inversiones que el país requiere.

Las proyecciones de crecimiento de la demanda de energía eléctrica

El PRODESEN estima un crecimiento base del 3% anual de la demanda. No habría sorpresas en la medida que el sistema eléctrico sea capaz de mantener la expansión de la capacidad de generación instalada a la par del crecimiento de la demanda eléctrica del país, y bajo esa perspectiva el programa estima que la capacidad instalada aumentará en 48% para 2036.

Los planes contemplan adiciones en 251% en la capacidad de generación a través de fuentes de energía solar, 155% nuclear, 40% en ciclos combinados y 209% de combustión interna. Desafortunadamente el documento no ofrece información de cómo CFE enfrentará esas inversiones. No obstante lo anterior, justo después de que fue publicado el programa, el pasado 17 de junio 2022, durante el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Acción Climática, se anuncia de que México alcanzó acuerdos con 17 empresas de EU para producir energía limpia a partir de la instalación de 1,854 MW de energía solar y eólica, la posible construcción de parques solares en la frontera norte y la inversión de 2 mil millones de dólares para reducir el 98% de las emisiones de gas metano de Pemex.

La falta de oferta de energía limpia proveniente de fuentes renovables será más evidente en el futuro ya que sigue en duda el que se puedan realizar las inversiones que se requieren por parte de empresas privadas que la coloquen en el mercado; provocando presión a los grandes consumidores que tienen metas de sustentabilidad, y a quienes recomendamos ser proactivas para asegurar contratos que les ayuden a cumplirlas.

En Acclaim Energy lo podemos ayudar a evaluar y hacer un análisis de los impactos que podrían suponer a su empresa, por favor búsquenos en nuestra página www. acclaimenergy.com.mx y solicite que uno de nuestros representantes se ponga en contacto.

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